FRECUENCIAS TELÚRICAS INAUDIBLES

Por Alejandro Arcila, Valeria Montoya y Juan Ballén

Después de explorar la idea de que los terremotos son la respiración de la tierra, dirigimos nuestra investigación a otras posibilidades para comprender el efecto de lo subterráneo a partir de nuevas relaciones entre fenómenos terrestres, minerales y tectónicos, así como elementos orgánicos, líquidos y frágiles. Esta forma de vincular los elementos que hacen de un terremoto una respiración terrestre, nos permitió dilucidar una tensión particular: "la respiración de la tierra se manifiesta también en la frecuencia grave del rompimiento celular". 

Tras ser destrozada una hoja muerta, un montón de tierra, un cadáver, una escama, una rama, una flor o una coraza, se emite una frecuencia que nos es imposible percibir; una tenue vibración se mantiene una y otra vez, actualizándose. Se trata de explorar una frecuencia inaudible presente durante la separación de los tejidos orgánicos, provocada bien sea por su actividad vital o por alguna fuerza externa que los haga vibrar.  Tal es así, que incluso tratándose de tejidos vivos blandos, líquidos, secos o en descomposición, esta fragmentación puede ser comprendida como el residuo permanente de una vibración de magnitudes planetarias. La vida, como una  inhalación y exhalación de una tierra siempre vibrátil, se manifiesta también y primordialmente como el rompimiento de los tejidos orgánicos que de ella manan. Investigar la vida en tanto rompimiento inaudible es lo que motiva la exploración de nuestro dispositivo y su materialidad.

A partir de tres materialidades –vidrio, sonido y tejidos orgánicos–, quisimos explorar  a manera de colección de objetos, un dispositivo que pudiese poner en relación señales de actividad subterránea (telúrica) de algunas muestras recogidas mediante mecanismos lumínicos, sonoros y mecánicos. Hicimos uso de capas monoculares (lupas superpuestas), módulos intercambiables, envases de almacenamiento (como tubos de ensayo) y circuitos de amplificación sonora y de vibración mecánica. Las muestras orgánicas y minerales que empleamos se sitúan sobre cada capa para percibir su resonancia interna, a partir del modo en cómo son almacenadas en el dispositivo. 

Esta disposición de elementos orgánicos, a la luz de la imagen que provocan determinadas materialidades, vibraciones y frecuencias sonoras, nos permite comprender cómo las cavidades, los vértices, el timbre, la transparencia y el aislamiento de las muestras configuran también una lectura de la fragmentación de los tejidos. Esta colección o archivo, como lugar de relación de muestras,  hace del dispositivo un potencial escenario de exploración de señales inaudibles en el régimen de lo magnificado.