LEVEDAD

Por Jenny Contreras y Zoraya Buitrago

Tras recorrer los cerros orientales de Bogotá y mirar al cielo, las formas de las nubes y la tierra con sus dinámicas, tratamos de imaginar las temporalidades cambiantes de esas rocas. Nos dimos cuenta que teníamos una relación corporal con la manera de ver el paisaje. Palabras como exudación, respiración y sudor emergieron en nuestra experiencia. Es decir, nuestra mirada, más allá de tener un propósito objetivo y científico, quería develar sencillamente varios gestos que nos parecieron interesantes; gestos que estaban mediados por nuestra vivencia corporal. 

Reflexionando sobre esos gestos, germinó una pregunta; ¿Dónde se ve la caricia en el paisaje? Con esto en mente realizamos Levedad, un dispositivo que permite revelar de manera interactiva diferentes intensidades en que el viento podría elevar las cipselas de diente de león, plumas y rastros de hojas. Este dispositivo funciona de acuerdo a la proximidad del cuerpo que se acerca a observar: entre más cerca está ese cuerpo mayor es la intensidad del viento que eleva cada elemento en el aire aprisionado en unas cúpulas.

Ver la caricia en el paisaje es experimentar cómo el aire se moviliza y libera para que las partículas aéreas que deja lo vivo puedan morir, mudarse o perpetuarse. Así como una caricia genera algo en otro cuerpo, sus vuelos se ven afectados por las relaciones que nosotros los humanos entablamos con las dinámicas de la vida.