NUBARRÓN

Por Maria Paulina Gutiérrez, Diego Araque y Manuela Guzmán

Nubarrón es una analogía a la siguiente premisa: "lluvia de pequeñez es un velo noctilucente que cava la montaña". Es un dispositivo que resultó de un proceso de fabricación libre entre un ingeniero, una artista y una diseñadora de modas. El Nubarrón superpone tres miradas que se juntaron para tratar de mostrar cómo interactúa la fabricación de la niebla y de las nubes en nuestra experiencia entre los fenómenos de la naturaleza. 

Tiene una forma tubular que va de la tierra al cielo, y remite a un barco, un gusano, un artrópodo o las raíces de la guadua. También posee tres tambores de costura que atrapan tres diferentes tipos de cúmulos de nube (como si fueran capas atmosféricas) que, al combinarse por interacción con un usuario, modifica la cantidad de partículas de luz que llegan a un sensor ubicado en la garganta del Nubarrón. El cambio en la luz modifica la velocidad de un motor que, atado a una biela y a una aguja, intentará atravesar una delgada membrana de látex inundada por agua y soportada en una estructura inspirada en instrumentos de radiestesia.

Este dispositivo genera unas ondas visibles que emulan la acción de cavar una nube al ritmo de la interacción humana que modifica sus ciclos.